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viernes, 27 de septiembre de 2013

Stanislav Petrov: el hombre que salvó al mundo de un desastre nuclear

Stanislav Petrov: el hombre que salvó al mundo de un desastre nuclear

Stanislav Petrov, exoficial de la Unión Soviética
Hace treinta años, el 26 de septiembre de 1983, el mundo se salvó de un posible desastre nuclear.
En las primeras horas de la mañana, los sistemas de alerta temprana de la Unión Soviética detectaron un ataque con milises desde EE.UU.. Los reportes de la computadora sugerían que varios misiles nucleares habían sido lanzados. El protocolo para el ejército soviético habría sido tomar represalias con un ataque nuclear.
Pero el oficial de guardia Stanislav Petrov -cuyo trabajo era registrar aparentes lanzamientos de misiles enemigos- decidió no informar a sus superiores y en su lugar los descartó como una falsa alarma.
Esto fue una violación de sus tareas, una negligencia en el cumplimiento del deber. Lo más seguro habría sido pasar la responsabilidad, referirlo a un superior.
Pero su decisión puede que haya salvado al mundo.
"Tenía todos los datos (para sugerir que había un ataque con misiles en curso). Si hubiera enviado mi informe a la cadena de mando, nadie habría dicho nada en contra", explicó al servicio ruso de la BBC, 30 años después de ese turno de noche.
Petrov -que se retiró con el rango de teniente coronel y ahora vive en un pequeño pueblo cerca de Moscú- era parte de un equipo bien entrenado que servía a una de las bases de alerta temprana de la Unión Soviética, no lejos de Moscú. Su entrenamiento era riguroso, sus instrucciones muy claras.

"No pude moverme"

Su trabajo consistía en registrar los ataques con misiles e informar de ellos a la cúpula militar y política soviética. En el clima político de 1983, un ataque en represalia habría sido casi seguro.
Y, sin embargo, cuando llegó el momento, asegura que casi se congeló en su lugar.
"La sirena aulló, pero me senté allí durante unos segundos, mirando a la pantalla roja, grande, retroiluminada con la palabra 'lanzamiento' brillando en ella", dice.
El sistema le decía que el nivel de fiabilidad de dicha descripción era el "más alto". No podía haber ninguna duda. Estados Unidos había lanzado un misil.
"Un minuto más tarde la sirena sonó de nuevo. El segundo misil había sido lanzado. Entonces la tercera y la cuarta y la quinta. Las computadoras cambiaron de alertas de "lanzamiento" a "ataque con misil"", dice.
Petrov fuma cigarrillos rusos baratos mientras narra los incidentes con los que debe haber jugado un sinnúmero de veces en su mente.
"No había ninguna regla sobre cuánto tiempo se nos permitía pensar antes de informar de un ataque, pero sabíamos que cada segundo de retraso se llevaba un tiempo muy valioso. El liderazgo militar y político de la Unión Soviética necesitaba ser informado sin demora".
"Todo lo que tenía que hacer era alcanzar el teléfono para llamar por la línea directa a nuestros altos mandos, pero yo no pude moverme. Me sentí como si estuviera sentado en una sartén caliente", nos dijo.
Aunque la naturaleza de la alerta parecía muy clara, Petrov tenía algunas dudas.
Además de especialistas de informática, como él, la Unión Soviética tenía otros expertos también observando las fuerzas de misiles de EE.UU.. Un grupo de operadores de radar por satélite le dijo que no habían registrado ningún misil.
Pero esas personas eran sólo un servicio de apoyo. El protocolo decía, muy claramente, que la decisión tenía que ser sobre la base de las lecturas de la computadora. Y esa decisión correspondía a él, el oficial de guardia.
Pero lo que lo hizo sospechoso fue lo fuerte y clara que era la alerta.
"Había 28 ó 29 niveles de seguridad. Después de que el objetivo era identificado, tenía que pasar todos esos "puntos de control". Yo no estaba muy seguro de que eso fuera posible, bajo esas circunstancias", dice el oficial retirado.
Petrov llamó al oficial de guardia en el cuartel general del ejército soviético y reportó una falla en el sistema.
Si se equivocaba, las primeras explosiones nucleares habrían ocurrido minutos más tarde.
"Veintitrés minutos más tarde me di cuenta de que no había pasado nada. Si hubiera habido un ataque real, entonces yo lo hubiera sabido. Fue un gran alivio", dice con una sonrisa.

"Suerte que fuera yo"

Desfile con misiles soviéticos en Moscú en 1989
El protocolo soviético indicaba que los militares debía responder a un ataque nuclear con otro.
Ahora, 30 años después, Petrov cree que las posibilidades eran 50-50. Él admite que nunca estuvo completamente seguro de que la alerta era falsa.
Dice que era el único oficial de su equipo que había recibido una educación civil. "Mis compañeros eran soldados profesionales, se les enseñó a dar y obedecer órdenes", contó.
Por lo tanto, en su opinión, si alguien más hubiera estado en el turno, la alarma se habría lanzado.
Pocos días después, Petrov recibió una reprimenda oficial por lo que pasó esa noche. No por lo que hizo, sino por los errores en la bitácora.
Se mantuvo en silencio durante 10 años. "Pensé que era una vergüenza para el ejército soviético que nuestro sistema fallara de esa manera", dice.
Pero, tras el colapso de la Unión Soviética, la historia llegó a los medios. Petrov recibió varios premios internacionales.
Pero él no piensa en sí mismo como un héroe.
"Ese era mi trabajo", dice. "Pero ellos tuvieron la suerte de que fuera yo el del turno de la noche".

jueves, 23 de mayo de 2013

La primera biblioteca sin libros del mundo

La primera biblioteca sin libros del mundo

bibliotech
La nueva biblioteca digital abrirá sus puertas este verano.
Una biblioteca sin libros suena a chiste, excepto para los que pronto inaugurarán en Texas, Estados Unidos, la que se considera es la primera biblioteca pública sin libros de papel del mundo.
La llamada BiblioTech es un ambicioso proyecto que se instalará este verano (en el hemisferio norte) en un distrito de bajos recursos, en el sur de la ciudad de San Antonio.
Dispondrá de 100 libros electrónicos para prestar y docenas de pantallas donde el público podrá buscar, estudiar y aprender habilidades digitales.
Sin embargo, es muy posible que muchos opten por acceder a los 10.000 libros digitales desde la comodidad de su hogar, ya que la biblioteca incluye un sistema para que los usuarios puedan acceder telemáticamente a los títulos fácilmente.

Biblioteca digital

A la coordinadora del proyecto, Laura Cole, no le gusta que se le llame "biblioteca sin libros", sino más bien "biblioteca digital".
"Para nosotros es una solución obvia a un problema creciente", explica en referencia al "explosivo" aumento de la población de los suburbios que rodean la ciudad de San Antonio.
"Hemos tenido que encontrar la manera de proporcionar servicios a estas áreas no incorporadas. Mientras la ciudad hace un buen trabajo proporcionando bibliotecas públicas, sólo pueden ser utilizadas fácilmente por gente que vive ahí".
Además de ofrecer libros digitales a cerca de 1,7 millones de personas, la BiblioTech, cuyo costo de construcción fue de US$1.5 millones, busca convertirse en un referente educativo para la comunidad.
La institución se asociará con escuelas locales y ofrecerá cursos de escritura permaneciendo abierta hasta tarde.

La iBibioteca

Blbiotech
La Bibliotech de San Antonio, Texas, ofrecerá 10.000 títulos digitales.
El plan para abrir una biblioteca digital en la zona cobró fuerza tras el éxito de la biblioteca sin libros de la escuela de ingeniería de la Universidad de Texas San Antonio (UTSA), que abrió sus puertas hace tres años.
Fuera de Texas las bibliotecas sin libros en ámbitos académicos también se han estado pupularizando en los últimos años, sobre todo en las disciplinas de ciencia, matemáticas e ingeniería.
Se espera que en Reino Unido se habilite una pronto en el Imperial College de Londres, que anunció el pasado año que el 98% de sus colecciones de revistas serían digitales, suspendiendo la compra de libros de texto impresos.

Sentir un libro

Las bibliotecas digitales no son baratas para universidades y autoridades locales en momentos de austeridad económica. El producir versiones digitales de libros de texto impresos puede ser costoso, ya que los usuarios esperan más actualizaciones que con los libros de papel.
Por otra parte, hay algunas bibliotecas que nunca serán digitales porque sus colecciones incluyen libros históricos. Aunque muchos de estos textos están siendo digitalizados en programas como los que impulsan empresas de tecnología como Google.
Christopher Platt, director de colecciones y circulación de la Biblioteca pública de Nueva York (NYPL), afirma que acceder a una versión digital de un libro a veces no es suficiente.
"La gente viaja desde todo el mundo a nuestra biblioteca, no sólo para acceder a un objeto, sino para tocarlo y sentirlo", asegura. "No es algo sentimental, es importante".
Sin embargo, la NYPL también está abrazando el mundo digital con entusiasmo ofreciendo materiales accesibles virtualmente.
La biblioteca tiene 91 sucursales en toda la ciudad y el año pasado prestó 880.000 libros digitales; cinco veces más que en 2008, afirma Platt.
"Si imaginas los libros electrónicos como una sucursal virtual, sería la número dos en términos de uso mensual", añadió.

Fuente esencial

Biblioteca de Nueva York
La biblioteca pública de Nueva York ya ofrece muchos de sus títulos en versión digital.
El autor de libros infantiles Alan Gibbons es un firme creyente en el papel de las bibliotecas, especialmente las que están en las escuelas y tiene ciertos reparos con respecto a una biblioteca sin libros.
"Tenemos que gestionar el cambio de forma inteligente. El peligro es que leer se convierta en algo atomizado".
Según él, el espacio de la biblioteca y la figura del bibliotecario son elementos cruciales. Los libros pueden ser sustituidos por e-readers (lectores digitales), pero el escritor afirma que un espacio virtual no puede sustituir al edificio de la bibiloteca.
Trabajando en escuelas internacionales en China y Tailandia, Gibbons dice haber notado que incluso en los centros educativos de élite, donde los niños recibían un iPad, la biblioteca de la escuela estaba llena de libros reales, lo que dice, era visto como una fuente esencial.